UncategorizedMay 18, 2005 3:19 pm
Me encanta Sabines. Es un viejo arrugado, que se pasea de un lado a otro con un puro en la mano.A él le gusta escribir y escribe, el no nos rompe una pierna ni nos aplasta definitivamente. Él simplemente nos envuelve entre sus letras, con cada frase que plasma en nuestras mentes.
Me encanta que me encante Sabines, que con cada letra que lea me haga sentir mi propia vida.Que cada vez que lea el espero curarme de ti me enseñe que no soy la unica persona con el corazón roto y asi saber que me dueles, mansamente, insoportablemente. Me encanta todo Sabines.
Quizás fué un viejo gruñon o simpatico, pero fue Sabines y eso es lo que me alegra. El puso un interés por la lectura, un interés por la literatura. A Sabines Dios le dijo que el pez grande se traga al pequeño, que el hombre se traga al hombre. Y pensar en la tía Chofi es pensar en Sabines, hasta siento que es mi tía.
Viejo sabio o niño juguetón. Ha dejado sus mejores pensamientos plasmados para nosotros.Mueve su mano, se lleva el puro a la boca y entonces comienza a decir sus bellas frases.Camina, se sienta y entonces nos cuenta con coraje sobre la muerte del Mayor Sabines, y después se relaja, mira el reloj y sabe que su poesía es adictiva, que podemos comenzar a leerlo y cuando lleguemos al final comenzaremos de nuevo.
Me encanta que Sabines me diga que no muero de amor, sino de ti, de lo insoportable que puedo ser yo sin ti. Y Sabines lo sabe, lo supone, que un hombre y una mujer algún día se quieren. Y Sabines es un experto en el amor. Con su puro siempre en mano y quizás sus arrugas que no reflejan más que su experiencia al igual que sus canas.
Sabines dice las cosas, las escribe con tanta pasión porque las ha vivido. Envuelve mi historia entre sus letras, en sus poemas. Él sabe que el amor se busca y que cuando se encuentra dura solo un instante, porque se corrompe con el tiempo, no sobrevive a la ausencia. Y Sabines es como si fuera uno mismo, el dice lo que pocos pueden expresar.
Él ama las cucarachas, los becerros, el cáncer, la hepatitis, la lepra, el nogal, el río,la pradera, la mariposa, el escarabajo, la caja de cartón, el plumero, sus hijos y a su Tía Chofí.Sabines sabe amar, pide que Dios bendiga a Dios, no puede vivir sin nadie, pero se va.
Sabines siempre tiene algo interesante. Por eso es mi preferido.
A mí me gusta, a mi me encanta Sabines. Que Dios este con Sabines.
Uncategorized 12:10 am
Los textos aqui mostrados son fragmentos de poesias de Jaime Sabine, Pablo Neruda y Octavio Paz. Mis tres grandes poetas, las tres personas que mas admiro y mis tres ejemplos literarios.

De Jaime Sabines

Puedes empezar a leer esto
y cuando llegues aquí empezar de nuevo.
Cierra estas palabras como un círculo,
como un aro, échalo a rodar, enciéndelo.

Mansamente, insoportablemente, me dueles.
Toma mi cabeza. Córtame el cuello.
Nada queda de mí después de este amor.

No es que muera de amor, muero de ti.
Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma, de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.

El amor se llora como a un muerto,
se goza como un disfraz.

los amorosos son los que abandonan,
son los que cambian, los que olvidan.

de Pablo NERUDA

Desde el fondo de ti, y arrodillado,
un niño triste, como yo, nos mira.
Por esa vida que arderá en sus venas
tendrían que amarrarse nuestras vidas.
Por esas manos, hijas de tus manos,
tendrían que matar las manos mías.
Por sus ojos abiertos en la tierra
veré en los tuyos lágrimas un día.

Yo no lo quiero, Amada.
Para que nada nos amarre
que no nos una nada.

Ni la palabra que aromó tu boca,
ni lo que no dijeron las palabras.
Ni la fiesta de amor que no tuvimos,
ni tus sollozos junto a la ventana.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.»

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

de Octavio PAZ

Entre irse y quedarse duda el día,
enamorado de su transparencia.

Corazón apasionado
disimula tu tristeza.

El lenguaje popular refleja hasta qué punto nos defendemos del exterior: el ideal de la “hombría” consiste en no “rajarse” nunca. Los que se “abren” son cobardes. Para nosotros, contrariamente a lo que ocurre con otros pueblos, abrirse es una debilidad o una traición. El mexicano puede doblarse, humillarse, “agacharse”, pero no “rajarse”, esto es, permitir que el mundo exterior penetre en su intimidad. El “rajado” es de poco fiar, un traidor o un hombre de dudosa fidelidad, que cuenta los secretos y es incapaz de afrontar los peligros como se debe. Las mujeres son seres inferiores porque, al entregarse, se abren. Su inferioridad es constitucional y radica en su sexo, en su “rajada”, herida que jamás cicatriza.