Entre cintas, fotos, cartas, aromas, muñecos de porcelana; entre todo eso vive tu recuerdo, tu voz, tus consejos. Llega la noche y yo estoy aquí, recordandote con ligero aroma a nostalgia. Recorde los tiempos en los que juntas caminabamos, las noches cuando yo regresaba a casa y me sentaba por un lado de tu cama donde reposabas, recorde el día en que fuiste a ver como declamaba aquella poesía un 10 de mayo en la primaria. Quizas recorde tu comida, el olor a ti, quizás senti un abrazo tuyo, un suspiro y hasta logre recordar tu voz por un instante.
Y hoy recorde estas palabras que cuando las decías generabas en mi mente una linda imagen, y ahora cada vez que las leo me recuerdan a ti.
Como el ciervo brama por las corrientes de aguas,
así te anhela, oh Dios, el alma mía.
Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo;
¿cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?
salmo 42: 1-2
Ya no estas por un lado de mí, pero sigues en mi mente y en mi corazón. Gracias por haber sido mi Madre…
La rebba aún te quiere con todo su corazón y a cada instante abraza cada uno de tus recuerdos y aromas, cada una de tus frases y tus consejos, aunque la ultima vez que te haya visto fue en un sueño mientras dormía.


