La cuestión del día, asi como en Plaza Sésamo hay la letra y el número del día (no sé porque, pero me gusta Plaza Sésamo), es “¿alguna vez han sentido pena ajena?…
Para aclarar puntos, la pena ajena es cuando alguien (como se dice acá en México) “hace el oso”, con decir esta frase me refiero a hacer el ridículo, les contaré lo que paso hoy.
Era un día como el de ayer, a diferencia de que hoy me bañe muy tempranito, a las 7:00 am, y estaba haciendo un frío terrible pero ni modo tenía deberes que cumplir, ustedes saben los negocios. Bueno ya saben el recorrido, levantarse, baño, refri, recorrido, refri, regaderazo…etc… larguémonos a la calle¡¡¡
Regresamos, y a terminar los pendientes antes de irme de weekend, pasar esos videitos de todas las vacaciones del año, pero claro muy a mi estilo, jaja si los vieran se reirían demasiado. Después ir a comer, jaja, somos clientes frecuentes del restaurant…
Bueno la razón del escrito, ya se desvió demasiado… era contar sobre la pena ajena…. yo la he sentido y seguro ustedes también, seguro han visto a alguien caerse y se han lamentado, esa es la pena ajena. Pero hoy sucedió que mi Papá, Jonatan y yo sentimos pena ajena, obviamente por alguien más.
Los tres sentados allí, en aquella mesa, donde ayer también nos sentamos, donde comimos, y por cierto nos atendió el mismo mesero (pinche) que dadas las circunstancias es el personaje perfecto para ejemplificar la pena ajena…. terminamos de comer, todo muy rico y como dijeran “ya comí, ya bebí, ya no me hallo aquí” o sea en resumen pidan la cuenta porque ya nos vamos¡¡¡¡ ok. pidieron la cuenta y todos felices y contentos, por aquello de “barriga llena- corazón contento”, el tipo se digno a traer la típica charolita de los restaurantes donde te ponen la nota, pero ohhhhh sorpresa¡¡¡¡¡ la charola no tenía nada más que tres bolsitas de esas de pastillas de menta… interrogantes por las mentes de Papá, Jonatan y por supuesto de la mía, que más que interrogante se convertía en una ligera risa jajajaja¡¡¡¡ ya se imaginaran, ni siquiera volteé a ver al tipo, la pena ajena se apoderaba de nuestras mentes… jajaja si es que aun funcionaban como mentes, bueno después nuestras típicas caras de what? y no de whatios si no de, o sea, qué onda?… ni por las narices del tipo pasaba que no teniamos la nota…. creímos que la casa invitaba, jajaja cómo no? y luego en este pueblo agarrado… ni que fuera un sueño, bueno casi no sueño con restaurantes, asi es que no estaba soñando… me desvío mucho. Prosigamos en tan interesante tema, aja¡¡ como les estaba diciendo… el tipo no se daba cuenta, esto parece muy largo pero en realidad fue muy rapido, so fast…. cuando se percató de la ausencia de la nota, entonces dejamos de sentir pena ajena porque ahora el apenado era él… qué cosas… se fué; casi no nos da por reírnos de situaciones así por lo mismo de la pena ajena, pero esto fué bastante chusco… seguro lo recordaré por varios días… quizás cuando vuelva a ir a comer al restaurante me acordaré de las mentadas mentitas, jajajajjaa¡¡¡¡¡
Ahora ya saben qué es la pena ajena, qué es “hacer el oso”….
qué, qué, qué, kimokimorita…. qué, qué, qué…… vean discovery channel, es educativo¡¡¡¡